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GM Libro
«Gobierno Mundial» (Mandala Ediciones) es un libro de 375 páginas del periodista y activista español Esteban Cabal, lanzado el 15 de Junio del 2012.

Este libro pretende servir de brújula, orientar al lector para que entienda el complejo mundo en que vivimos y encuentre la salida del laberinto apocalíptico en el que ya estamos instalados. Nos descubre la verdadera identidad de los Amos del Mundo, el Poder en la Sombra, su idiosincrasia y su ideología. Nos desvela sus planes secretos, minuciosamente trazados para instaurar un Nuevo Orden Mundial totalitario. Nos enseña la manera de sobrevivir a la Gran Depresión que se avecina. Pero, sobre todo, nos quitará la venda de los ojos, mostrándonos con una lógica contundente la verdadera cara del poder.

Aderezado con divertidas anécdotas, cuenta con rigor y todo lujo de detalles la Conspiración Mundial y el perfil de sus protagonistas: personajes como Rockefeller, Rothschild o la Reina Isabel II; grupos secretos como la Mesa Rendonda de Cecil Rhodes, el Club de los 300, Skull & Bones, el Club Bohemio, los Illuminati; organizaciones «discretas» como el Consejo de Relaciones Exteriores, el Club Bilderberg, la Comisión Trilateral o el Club de Roma; corrientes políticas como la Sociedad Fabiana; Centros de Control Social como el Intituto Tavistock o la Corporación Rand; instituciones como la Reserva Federal, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Internacional de Pagos y la Organización de las Naciones Unidas.

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Nos desvela el papel que juegan las corporaciones multinacionales, las Agencias de Inteligencia y los grandes medios de comunicación. Por último, analiza los entresijos de la nueva economía, el Sistema Monetario, la banca fraccionaria, los riesgos del dinero fiat imaginario, la burbuja crediticia y su relación con el petrodólar; nos demuestra que el actual Sistema Financiero conduce inexorablemente al colapso y a la Hecatombe Social; expone las causas y las consecuencias de la crisis ecológica y analiza las posibles alternativas que nos permitirán vislumbrar un horizonte de paz, seguridad y sostenibilidad.

A continuación, presentamos unos extractos:

Los Superiores Desconocidos

A los que manejan los hilos del mundo entre bambalinas se les ha llamado de muchas maneras: los Superiores Desconocidos, los Grandes Druidas, la Hermandad, los Olímpicos, los Illuminati, la Secta Global, el Poder en la Sombra y, de forma más genérica, el establishment. Francis Bacon, miembro de la Real Sociedad de Ciencias de Gran Bretaña y de la orden de los rosacruces, al que se le atribuye la autoría de las obras de Shakespeare, sostenía que el verdadero poder mundial estaba en manos de quienes él denominaba los tres Superiores Desconocidos.

1729: El Comité de los 300

Las actividades para establecer un gobierno mundial comenzaron hace 300 años cuando, en el siglo XVIII, un grupo de trescientos hombres se conjuraron para conquistar el mundo, para instaurar una dictadura global plutocrática, y diseñaron planes secretos de dominación que aún hoy orientan la agenda oculta de las instituciones internacionales, la «Hoja de Ruta» de la humanidad.
Aquel cenáculo conspirativo se fraguó en Londres, la capital del Imperio Británico, en 1729, por iniciativa de la Compañía Británica de las Indias Orientales. Se le llamó el Comité de los 300, «la élite de la City». Teóricamente era un club privado de reflexión, dedicado a los negocios, al debate sobre temas comerciales y bancarios. En realidad se trataba de una sociedad secreta cuyo objetivo era instaurar un gobierno mundial dirigido por los banqueros internacionales y las dinastías aristocráticas.
En 1733 desembarca en Norteamérica una familia alemana de origen judío apellidada Rockefeller que no tardará en convertirse en el clan más poderoso de los Estados Unidos, dueño del monopolio petrolero a través de la compañía Standard Oil (hoy Exxon Mobil y otras) y fundador del Chase Manhattan Bank.
Diez años más tarde, en 1743, nacería en el barrio judío de Frankfurt (hoy sede del Banco Central Europeo) Mayer Amschel Rothschild, patriarca de la dinastía de banqueros más poderosa del mundo. A él pertenecen estas palabras pronunciadas en 1790: «Permitidme fabricar y controlar el dinero de una nación y ya no me importará quién la gobierne, quién haga sus leyes».
Antes de finalizar el siglo XVIII la existencia de un incipiente gobierno mundial en la sombra, representado por el Comité de los 300, era ya un secreto a voces. En 1770 Sir William Pitt Amherst, miembro de la Casa de los Lores, llegó a decir: «Detrás del trono hay algo más grande que el Rey mismo. El mundo está gobernando por personajes muy distintos de los que imaginan los que no están detrás de la escena».
Los Rothschild y los Rockefeller se asociaron y ocuparon la cúspide del gobierno mundial en la sombra durante los siglos XIX y XX. Pero ya en el XVIII despuntaban como los líderes natos de la elite plutocrática. En 1773, un joven Rothschild con apenas 30 años de edad, fue capaz de reunir en Frankfurt a 12 miembros de la elite financiera internacional y exponer su plan secreto, de 25 puntos, para saquear y dominar el mundo.
Mayer Amschel Rothschild (1743-1812), fundador de la dinastía de banqueros que se adueñó de Europa a partir del siglo XIX, se especializó en otorgar créditos a las casas reales y llegó a controlar el Banco de Inglaterra. En Frankfurt tuvo 10 hijos, la mitad varones. A los varones les envió a extender su negocio, abriendo sucursales en el extranjero. Salomón se estableció en Viena, Natham en Londres, Kart en Nápoles y James en París. El primogénito, Mayer Amschel, se quedó con él en Alemania al frente de la casa matriz. Los Rothschild alquilaron soldados a Guillermo I, fundador del II Reich, cobraron en oro que invirtieron en la Compañía Británica de las Indias Orientales.

1815: El Golpe de los Rothschild

Fue con motivo de la batalla de Waterloo cuando los Rothschild asestaron su gran golpe. En 1815, las tropas francesas se enfrentaron en Bélgica a una coalición de ejércitos de Inglaterra, Prusia, Rusia y Austria. Allí estaba un emisario de Nathan Rothschild en pleno campo de batalla. Cuando se aseguró de que Wellington y el general prusiano Blücher habían triunfado, galopó hasta la costa francesa, cruzó el Canal de La Mancha y volvió a galopar hasta Londres. Al conocer la noticia, Rothschild entró en la Bolsa de Valores y empezó a vender frenéticamente todas sus acciones de English Consul, por lo que los agentes de Bolsa interpretaron que Napoleón había ganado en Waterloo. Cundió el pánico y los valores se desplomaron.
A última hora, agentes anónimos de Rothschild compraron cuantas acciones pudieron a precios ridículos. Cuando las primeras noticias confirmaron la victoria de Inglaterra y sus aliados, la Bolsa se recuperó de inmediato, pero ya era demasiado tarde para todo el mundo, excepto para Rothschild, que había conseguido multiplicar su fortuna por veinte en pocas horas con un paquete de acciones a precio de saldo. Aquel episodio daría lugar a un refrán anglosajón que dice: «Los Aliados ganaron la Batalla de Waterloo, pero realmente fue Rothschild quien la ganó».

1833: La Orden Calavera y Huesos

La Orden de la Calavera y los Huesos (Skull & Bones) es una logia masónica fundada en 1833, cuya sede está en un edificio del campus de la Universidad de Yale, en EE.UU., denominado «la Tumba». También se la ha llamado Fraternidad de la Muerte (Brotherhood of Death), Capítulo 322 o Grupo Local 322.
No pertenece a la Gran Logia regular, practica ritos satánicos y cuenta con 1.000 miembros, entre ellos George W. Bush, afiliado en 1968. Su padre, que también fue inquilino de la Casa Blanca y director de la CIA, e incluso su abuelo Prescott Bush, acusado de profanar con un grupo de la logia la tumba del líder Apache Jerónimo, también pertenecieron a Skull & Bones.
Skull & Bones pregona la supremacía anglosajona, tiene fuertes lazos con las iglesias cristianas evangélicas y su meta es el Nuevo Orden Mundial. Muchos de los «caballeros» de la secta, de la que se ha dicho repetidas veces que se financia con el comercio de opio, se han visto involucrados en actividades de narcotráfico, actos racistas contra las minorías étnicas de EE.UU. y otros delitos.

La Mafia X

En 1835, el presidente de EE.UU. Andrew Jackson, que se opuso a la creación de un Banco Central privado promovido por los banqueros internacionales, recibió dos balazos que no pudieron acabar con su vida.
En 1836, el presidente Andrew Jackson suprimió el Banco Nacional de los Estados Unidos controlado por los Rothschild. Ese mismo año Nathan Rothschild, administrador de la fortuna del clan, murió envenenado durante una reunión familiar y James le sucedió hasta 1868.
El 13 de Octubre de 1843, Henry Jones y otras 11 personas fundaron en Nueva York la B'nai B'rith (Los Hijos de la Alianza), una poderosa organización sionista paralela a la Masonería Regular, sometida al Rito Escocés, y reservada exclusivamente a los ciudadanos de origen judío.
Al igual que la Masonería Regular, B'nai B'rith se presenta como una entidad filosófica, filantrópica y humanista. Desde su creación ha sido puntal del Movimiento Sionista. Ésta entidad tiene su sede central en Washington (1640 Rhode Island Avenue, NW), muy cerca de la Casa Blanca. Actualmente cuenta con 180.000 afiliados distribuidos por 58 países del globo, y en su cúspide se aglutina lo más selecto de la oligaría judía mundial.
Durante la Guerra Civil de Estados Unidos entre 1861 y 1865, los Rothschild financiaron a los dos bandos enfrentados (el Norte a través de su agente americano August Belmont, y el Sur a través de los Erlanger, parientes de los Rothschild), y la B'nai B'rith apoyó la esclavitud.
Fue precisamente en 1865 cuando Jhon Wilkes por encargo de James Rothschild, asesinó al presidente Lincoln porque se negó a pagar los intereses de la deuda (dos años antes, Lincoln se vio obligado a restablecer el Banco Nacional de los Estados Unidos, controlado por los Rothschild, para financiar la guerra).

1884: La Sociedad Fabiana

En 1884 nace la Sociedad Fabiana en Gran Bretaña como una corriente heredera del socialismo utópico. El matrimonio Webb dirigió sus primeros pasos. Estaba compuesta por intelectuales, científicos, escritores y políticos, como Annie Besant (sucesora de Blavatsky al frente de la Sociedad Teosófica), Toynbee (alumno de Ruskin), el filósofo Bertrand Russell y los escritores Virginia Wolff, Bernard Shaw, H. G. Wells y George Orwell (estos dos últimos abandonaron luego la sociedad). También el gran economista Keynes perteneció durante algún tiempo.
La Sociedad Fabiana creó la London Economic School, donde se formaron las elites capitalistas y globalistas. El magnate David Rockefeller estudió en ella y dedicó su tesis doctoral al fabianismo. Para los fabianos, el capitalismo y el socialismo no son sistemas antagónicos, sino que pueden confluir en un mismo modelo productivo. El futuro gobierno mundial privado no se fundamentará sobre el libre mercado y la libre competencia, sino sobre una economía social, planificada y monopolista.
Las ideas políticas del matrimonio Webb inspiraron la filosofía del «capitalismo sin fronteras» de Ayn Rand, autora de «La Rebelión de Atlas», y fueron adoptadas como propias por el cártel que desde hace siglos controla la banca y las finanzas internacionales. Para ellos, la política debe subordinarse a la economía, a las necesidades de los grandes empresarios y las multinacionales.

Fines del Siglo 19

Al finalizar el siglo XIX los banqueros internacionales, a través de las organizaciones creadas por ellos (Comité de los 300, Mesa Redonda, Sociedad Fabiana, Skull and Bones, Club de los Bohemios, B'nai B'rith, etc.), habían extendido sus tentáculos por los cinco continentes, pero aún estaban lejos de culminar sus planes secretos. Además, encontraban una fuerte resistencia en algunos sectores de la sociedad.
Todavía en 1896 el candidato demócrata para las elecciones presidenciales en EE.UU. William Jennings Bryan, siguiendo el ejemplo de Lincoln, se atrevía a proclamar: «El derecho de emitir dinero es función del gobierno. Creemos eso. Quienes se oponen a ello nos dicen que la emisión del dinero es función del banco y que el gobierno debe salirse del negocio bancario. Yo les digo que la emisión del dinero es función del gobierno y que son los bancos los que deben salirse del negocio del gobierno... Cuando hayamos restaurado el dinero en la Constitución, todas las otras reformas necesarias son posibles, pero mientras esto no se haga, ninguna otra reforma puede llevarse a cabo».
En 1898 EE.UU. acusó a España del hundimiento del Maine, pero fueron los propios estadounidenses quienes lo habían volado para utilizarlo como pretexto con el fin de justificar ante la opinión pública el inicio de la guerra contra España y apoderarse de Cuba. En 1980 los documentos relativos a la «Operación Mangosta» (proyecto para la invasión de Cuba) fueron desclasificados y se reconoció que fue un atentado de «falsa bandera».

1913: El Sistema de Reserva Federal

El 22 de noviembre de 1910 se reunieron media docena de hombres en una isla de nombre siniestro: Jekyl Island, en la costa de Georgia, EE.UU. Ejerció como anfitrión Nelson Aldrich (abuelo de David y Nelson Rockefeller). Estaban presentes Benjamín Strong, en representación del Bankers Trust Company, vinculado a la casa Morgan; Henry Davison y Charles Norton, directivos de J. P. Morgan; Frank Vanderlip, presidente del National City Bank, Paul Warburg, director de la Banca Warburg y socio de los Rothschild; y Piatt Andrew, secretario de Hacienda.
Allí se redactaron los acuerdos que luego serían recogidos en el Decreto refrendado oficialmente el 22 de diciembre de 1913 por el que se creaba el Banco de la Reserva Federal, un grupo bancario privado con derecho al control absoluto de la circulación monetaria, con capacidad legal para acuñar moneda y emitir billetes. Uno de los asistentes a aquella reunión, Frank Vanderlip, comentó años después en el Saturday Evening Post, el 9 de febrero de 1935, que «hubo una ocasión, a finales de 1910, en que fui tan sigiloso, tan furtivo, como cualquier conspirador... No piensen que es una exageración hablar de nuestra expedición secreta a la isla Jekyl (en Georgia) como la ocasión en que se gestó lo que finalmente se convertiría en el Sistema de la Reserva Federal».
Paul Warburg escribió un denso volumen sobre su plan: «El Sistema de la Reserva Federal, su origen y crecimiento». Tiene 1.750 páginas, pero el nombre de «Isla Jekyll» solo aparece una vez, cuando dice: «La materia de una tasa del descuento uniforme fue discutida y se estableció en la Isla Jekyll».
Anthony Sutton, economista y periodista norteamericano, que trabajó en la Universidad de Stanford hasta que sus libros empezaron a incomodar y perdió su trabajo, retrató así este momento histórico: «Se trató de un movimiento magistral a la medida de la élite que se originó en conversaciones reservadas entre los principales banqueros en 1910. Para poder crear el FED la élite financiera y petrolera norteamericana tuvo que manipular las elecciones de 1912. El presidente Taft buscaba la reelección. Pero su partido, el Republicano, se había pronunciado públicamente contra la creación del FED. Así las cosas, la élite decidió fracturar al Partido Republicano en dos. Por un lado, se presentaba Taft. Por el otro, Theodore Roosevelt, ex presidente de la República. La división abrió las puertas para que el manipulable Woodrow Wilson accediera al poder con mucho menos del 50% de los votos. La élite, con su presencia y la del senador Aldrich, se ganaría la seguridad de la aprobación de la creación de un Banco Central privado: la FED».
Aldrich estaba casado con una hija del magnate Jhon D. Rockefeller, el fundador de la dinastía. La aprobación de la FED fue posible «gracias al senador Aldrich», nos recuerda el economista Walter Graciano, conocido «Guru» de la Bolsa de Buenos Aires y de ideología derechista, en su libro «Y Hitler ganó la guerra».
La sesión parlamentaria que aprobó la creación de la Reserva Federal se celebró durante la noche del 22 al 23 de diciembre, dos días antes de la navidad, aprovechando la ausencia vacacional de muchos congresistas que se oponían al proyecto. Uno de ellos, Charles A. Lindbergh, dijo: «Nuestro sistema financiero es falso y una carga para el pueblo». Y añadió que el Acta de la Reserva Federal «establece el más gigantesco trust sobre la tierra. Cuando el Presidente firme este Acta, el gobierno invisible con el poder del dinero, cuya existencia ha sido demostrada por la investigación sobre trusts monetarios, quedará legalizado. El peor crimen legislativo de todos los tiempos es perpetrado por este documento bancario. La nueva ley creará inflación allí donde los Trusts quieran inflación».
Paul Warburg fue nombrado su primer presidente, mientras su hermano Max Warburg dirigía el Banco alemán de la dinastía familiar en Frankfurt durante el gobierno del káiser Guillermo II y se constituía en su banquero personal antes de que estallara la primera Guerra Mundial. El asunto alcanzó dimensiones de escándalo en EE.UU., lo que obligó al rápido reemplazo de Paul. ¿Cómo explicar a los estadounidenses que debían embarcar con rumbo a las trincheras del viejo continente para luchar contra los alemanes, mientras la élite norteamericana compartía intereses y fortunas con los ricos del país enemigo?
Los accionistas más importantes de la FED eran: la Banca Rothschild de Londres y París; el Morgan Guaranty Trust; Chase Manhattan Bank; Warburg Bank de Amsterdam y de Hamburgo; Lehman Bank; Khun & Loeb Bank; Lazard Brothers Bank de Paris; Chemical/Manufacturers-Hannover; Bankers Trust; Israel Moisés Seif Bank, de Italia; y Goldman Sachs Bank.
De los 19,7 millones de acciones de la Reserva Federal, 12,2 millones de acciones (el 62% del total) eran propiedad de sólo tres Bancos en 1994: Chase Manhattan (ahora fusionado con el Chemical Bank), Citibank y Guaranty Trust. Esto significa que los Rockefeller, Rothschild y Morgan controlan la mayoría de las acciones del Banco Central más importante del mundo, tres apellidos que resuenan como martillazos en la historia de las altas finanzas, cuyo sonido marca el ritmo vital de la historia. El sonido de la conspiración. El stock de Clase A de la Reserva Federal no ha sido vendido en mercado abierto desde que fue herméticamente sellado al público a finales del verano de 1914.

1930: El BIS (Banco Internacional de Pagos)

Existe un organismo bastante desconocido para la mayoría de los ciudadanos. Se llama Banco Internacional de Pagos (BIS por sus siglas en inglés) fundado en 1930. Su sede está en Basilea, Suiza. Este Banco, hermético, inviolable y sin responsabilidad ante nadie, también es una entidad privada en manos de los banqueros internacionales, y su actividad consiste en prestar dinero, con su correspondiente interés, a los Bancos Centrales. Funciona como cámara de compensación para el equilibrio de pagos entre naciones y se le conoce como «la gran bestia».
El BIS colabora estrechamente con el FMI y ejerce su autoridad sobre el sistema financiero internacional. En realidad se trata de un Super-Banco Central privado integrado por 53 Bancos Centrales de todo el mundo. Desde su fundación, el BIS está controlado por seis Bancos Centrales: la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Japón (los dos son entidades privadas) y los cuatro Bancos más importantes de Europa, los de Alemania, Francia, Inglaterra e Italia, hoy integrados en el Banco Central Europeo, todos los cuales nacieron también como instituciones privadas.
El papel del BIS fue definido de la siguiente manera por el historiador Carroll Quigley, profesor de Clinton en la Escuela de Asuntos Exteriores de la Universidad de Georgetown y autor de Tragedy and Hope: «Los poderes del capital financiero tenían otro objetivo de largo alcance, nada menos que crear un sistema mundial de control económico en manos privadas capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía mundial en conjunto. Este sistema sería controlado de un modo feudal por parte de los Bancos centrales del mundo, que actuarían poniéndose de acuerdo en secreto en frecuentes reuniones y conferencias privadas. En la cúspide de este sistema estaría el Banco Internacional de Pagos en Basilea, Suiza, un Banco privado propiedad de los Bancos centrales del mundo, y controlado por ellos, que eran ellos mismos corporaciones privadas».

Mediados del Siglo 20

En 1946 nace el Instituto Standford. Se inventa la computadora. En 1947 el presidente Truman autoriza a la CIA a investigar en técnicas de guerra psicológica y lavado de cerebro. Alice Bailey predice un gobierno mundial. La Asociación Americana de Educación hace un llamado al «establecimiento de un orden mundial genuino, un orden en el que la soberanía nacional esté subordinada ante la autoridad mundial». En octubre William Carr escribe en el NEA Journal que los maestros deberían «enseñar sobre varias propuestas que han sido hechas para el fortalecimiento de las Naciones Unidas y el establecimiento de una ciudadanía mundial y un gobierno mundial».
En julio de 1948 Sir Harold Butler, en una declaración del CFR se pregunta: «¿Dentro de cuánto tiempo estarán preparadas las naciones para sacrificar una parte de su soberanía para que exista una unión económica y política efectiva? Lejos de ésta confusión, un nuevo mundo está tomando forma [...] enfocado hacia un Nuevo Orden Mundial [...] que será el inicio de las verdaderas Naciones Unidas, unidas fuertemente por una sola fe». Sir Julian Huxley, presidente de la UNESCO, hace un llamado hacia una eugenecia radical en su libro «UNESCO: Its Purpose and Its Philosophy», donde establece que «aunque es cierto que una política eugénica radical para el control de la natalidad humana no será realidad sino dentro de muchos años, será muy importante para la UNESCO el ver que el problema eugenésico es examinado con el mayor cuidado y que la opinión pública está informada de una forma veraz». En 1949 se crea el Consejo de Europa. Nace el Instituto Aspen.
En 1950 el mundo tenía 2.500 millones de habitantes y sólo 8 ciudades con más de 5 millones. Comienza la explosión demográfica y la urbanización del planeta a gran escala. El 17 de febrero de 1950, en su discurso ante el Senado de los Estados Unidos, el banquero James Paul Warburg declara: «Tendremos un gobierno mundial, guste o no guste. Sólo falta saber si llegaremos a esto imponiéndolo por la fuerza, o si la humanidad se someterá de buen grado».
Pocos días antes (9 de febrero) se había aprobado la Resolución Concurrente del Senado número 66 que empieza así: «Con la finalidad de alcanzar la paz y justicia universales, el presente Capítulo de las Naciones Unidas debe ser cambiado y reformado para proveer al mundo de una verdadera constitución mundial». La resolución fue introducida en el Senado el 13 de Septiembre de 1949 por Glen Taylor que la defendió diciendo: «tendremos que sacrificar nuestra soberanía ante la organización mundial para permitirles elevar sus impuestos».

1953: El Proyecto MK-Ultra

Los experimentos orientados hacia la modificación del comportamiento, o lavado de cerebro, se iniciaron antes de 1939. Más tarde fueron perfeccionados con la ayuda de psicotrópicos tales como la psilocibina y algunos derivados de la ergotamina. Después de la guerra las investigaciones se aceleraron, culminando en el proyecto MK-ULTRA, realizado cerca de Palo Alto.
El programa se inició por orden de Allen Dulles, director de la CIA y colaborador de Rockefeller, en 1953. Ese año, el Proyecto MK-ULTRA consumía el 6% de los fondos de la CIA. Dulles compró a la multinacional farmacéutica Sandoz más de 100 millones de dosis de LSD y psilocibina que se utilizaron para experimentación, incluso con niños huérfanos en hospicios locales y con prostitutas, sin su consentimiento.
Los principios del método no son nuevos. Los ejercicios espirituales de los jesuitas corresponden al mismo tipo de modificación del comportamiento. Algunos autores han llegado a manifestar que el propio Marx sufrió un lavado de cerebro con las mismas técnicas mientras estudiaba en Berlín.

1954: El Club Bilderberg

Bilderberg 1954

Primera Reunión o Conferencia Bilderberg (Holanda, 1954).

El Club se fundó en en 1954 en un hotel holandés llamado Bilderberg (de ahí su nombre). Esta es la única imagen que se conserva de la reunión fundacional.
Después de más de medio siglo de existencia, Bilderberg se ha convertido en el Cuartel General de la élite globalista. Formalmente, su papel consiste en «dinamizar las relaciones transatlánticas a través del fortalecimiento de las Naciones Unidas». En la práctica, este lobby trata de garantizar que América del Norte y Europa lleven la voz cantante en la escena internacional, y que los acuerdos alcanzados en su seno sean inmediatamente asumidos por el G-8, el grupo de los ocho países más poderosos económicamente del mundo (y su prolongación, el G-20, constituido tras la crisis económica internacional de 2008).
Este semi-clandestino «club privado» al que pertenecen las más destacadas personalidades de la elite económica, política, militar, académica y mediática, tiene su oficina principal en Leiden, Holanda. Sus resoluciones jamás se hacen públicas. Rockefeller, su máximo dinamizador, forma parte de su Consejo de Sabios, integrado únicamente por cuatro personas cuya identidad es toda una incógnita.

Conspiración por el Control de la Mente

El investigador Wilhelm Reich, presidente de la Sociedad Psicoanalítica Internacional, murió en 1957 en una oscura celda de Estados Unidos, en plena «caza de brujas» decretada por el senador McCarthy, y su último libro sobre matemática orgonómica que escribió en la cárcel desapareció misteriosamente (Reich había descubierto una vacuna contra las enfermedades radiactivas).
Posteriormente, la Corporación Rand, vinculada al Departamento de Defensa, retomó las investigaciones sobre psicosis experimental a partir de 1962 utilizando marihuana, LSD y peyote. Su nómina incluye a numerosas personalidades del mundo de la política y la economía que, a su vez, pertenecen a organizaciones como el CFR, el RIIA, el Club Bohemio, la Trilateral y el Club Bilderberg.

1966: El Informe Iron Mountain

Un grupo de 15 eruditos, científicos e intelectuales, se reunieron durante tres años (la primera de sus reuniones fue en marzo de 1963 y la última en marzo de 1966, ambas se celebraron en Iron Mountain) y redactaron un informe titulado «Factibilidad y Conveniencia de la Paz» en el que analizaban las repercusiones sociales, políticas y económicas del posible advenimiento de la paz.
El informe parte de la premisa de que «la guerra es en sí misma la base del sistema social», y que es necesaria y deseable por ser la «principal fuerza estructuradora» y «el estabilizador económico esencial de las sociedades modernas». Así pues, para erradicar la guerra sería preciso rediseñar el sistema. Se propone un sistema alternativo, no basado en la guerra, que garantice los privilegios de clase y que necesariamente pasaría por establecer un gobierno mundial y, entre otras cuestiones, «la reintroducción de la esclavitud mediante la moderna tecnología y la política».
El estudio, dirigido por miembros destacados del CFR, Bilderberg, la Trilateral y Skull & Bones, planteaba cuestiones escandalosas, como la necesidad de «presupuestar el número óptimo de muertes anuales a ocurrir en las guerras».

1973: La Comisión Trilateral

David Rockefeller fundó en 1973 la Comisión Trilateral porque se sentía «preocupado» por el deterioro de las relaciones entre Norteamérica, Europa y Japón y puso al frente de la misma al polaco Zbigniew Brzezinski, que luego sería consejero de Seguridad de Jimmy Carter. La Trilateral se encargó, junto con el CFR, de llevar a Carter hasta la Casa Blanca.
La Comisión Trilateral congrega a unas 300 personas del establishment una vez al año, aunque no siempre son las mismas, por lo que ya son muchos centenares las que han acudido en alguna ocasión. El nombre de la organización alude a los tres continentes —América, Europa y Asia— de los que proceden sus miembros.
Los participantes pertenecen al mundo de los negocios, los medios de comunicación, la política internacional, un perfil parecido al del Club de Bilderberg. De hecho, muchos miembros de la Trilateral también pertenecen al Club. Se ha dicho que David Rockefeller, descontento con los lentos progresos del Club de Bilderberg, decidió impulsar más la Trilateral para imprimir un ritmo mayor en el desarrollo de la agenda de la élite globalista hacia el Nuevo Orden Mundial

Poderes ilimitados para los banqueros

Es una ingenuidad pensar que nadie mueve los hilos. La clave está en el artículo 104 del Tratado de Maastricht y el 123 del Tratado de Lisboa, redactados con la oculta intención de privatizar el dinero y endeudar a las naciones, otorgando a los banqueros privados poderes ilimitados.
Ambos artículos proceden de la ley 73,7 francesa de 1973, redactada por Valery Giscard D'Estaigne siendo ministro de Economía de George Pompidou, antiguo gerente durante cinco años de la Banca Rothschild, beneficiaria en grado sumo del desastre financiero español.
Esa ley convirtió al franco soberano en franco deuda. Curiosamente Giscard fue el redactor de la Constitución Europea rechazada en referéndum por Francia y Holanda, pero sustituida hábilmente por el sucedáneo Tratado de Lisboa.

1982: La Guerra de las Malvinas

De hasta dónde es capaz de llegar el Reino Unido en la defensa de sus paraísos fiscales tuvimos una prueba fehaciente en 1982 con motivo de la Guerra de Las Malvinas, el único punto terrestre del Atlántico Sur bajo control directo de Gran Bretaña. Se sospecha que Las Malvinas alberga una estación repetidora del «Proyecto Haarp» con uso militar del GPS. Es decir, una estación para la Guerra Electromagnética, otra sorpresa que nos tiene ya preparada la élite globalista.

El Imperio en su propia trampa

En una de sus últimas declaraciones a la prensa, publicada el 1 de febrero de 1999 por la revista Newsweek Internacional, David Rockefeller no deja lugar a duda sobre las verdaderas intenciones de la conspiración mundial que aún parece liderar a pesar de su avanzada edad: «algo debe reemplazar a los gobiernos, y el poder privado me parece la entidad adecuada para hacerlo». ¿Se puede ser más explícito? No se trata por tanto de impulsar un Gobierno Mundial democrático, sino un gobierno privado, una dictadura global plutocrática.
El 11 de septiembre de 1991 el presidente Bush, en referencia a la crisis del Golfo Pérsico, anunció: «después de estos tiempos problemáticos, un Nuevo Orden Mundial puede surgir». El vicepresidente Dick Cheney pronosticó una guerra «que no acabará nunca» hasta que los plutócratas logren su objetivo final. En realidad, esa guerra ya ha comenzado. La inició la CIA el 11-S con un atentado de «falsa bandera».
¿Son esto «teorías de la conspiración»? Hay «conspiranóicos» porque hay conspiración. Naturalmente, los conspiradores lo negarán. Zbigniew Brzezinski, líder de la Comisión Trilateral y miembro del Club Bilderberg, es uno de ellos. Cuando se le recuerda su implicación en asuntos turbios se defiende de las críticas arguyendo que «la historia es mucho más producto del caos que de la conspiración». Y es que hasta cierto punto tiene razón. Afortunadamente hay muchos factores imponderables. Si no fuera así la élite globalista ya habría alcanzado todos sus objetivos.
Recordemos que Brzezinski se consagró como el gran geoestratega de la élite plutocrática cuando diseñó «la trampa afgana», la alianza de los Estados Unidos a través de la CIA con Osama Bin Laden y con los talibanes para desalojar de Afganistán a las tropas rusas. Una conspiración contra los rusos en toda regla.
De la misma manera que los rusos armaron y apoyaron a los comunistas vietnamitas, los norteamericanos apoyaron a los muyahidines talibanes y a Osama Bin Laden para que combatieran contra los soviéticos en Afganistán. Según Brzezinski, era una oportunidad única para «que la URSS tuviera su propio Vietnam». La trampa tuvo un efecto boomerang, y terminó volviéndose contra los americanos.
Lo que aparentemente resultó un éxito se ha convertido con el tiempo en el mayor fracaso estadounidense desde Vietnam. Estados Unidos ha caído en su propia trampa y ha perdido la guerra contra aquellos a quien primero financió, armó y entrenó para luego traicionarles y masacrarles. El efecto boomerang de «la trampa afgana» ha restado credibilidad a Brzezinski y ha puesto en dificultad a la élite globalista para llevar a cabo sus planes de desencadenar una guerra nuclear contra Irán.
La guerra continúa, ahora con las bendiciones de la ONU. El interés de fondo: el control de la producción de opio. Afganistán cultiva el 80% del opio (heroína) que se vende en el mundo.

2006: El Pico Petrolero

El petróleo ha representado en la historia de la humanidad lo que alguien dijo una vez que era la vida: «Un chispazo de luz, entre dos eternidades de oscuridad». Según el Energy Watch Group, la producción mundial de petróleo pasó su cenit en 2006, entrando en una fase de declive de un 7% anual.
El petróleo se agota y, sin embargo, el mundo consume más petróleo que nunca, sobre todo a raíz del tirón industrial que protagonizan India y China, países petrodependientes que, en su conjunto, cuentan con 2.400 millones de habitantes, más de un tercio de la población mundial.
La demanda global de petróleo crece a un ritmo del 5% anual, mientras que las reservas disminuyen un 3% cada año. Sería necesario aumentar un 8% la producción mundial para satisfacer la demanda y esto no va a ser posible. En la reunión de la Comisión Trilateral de 2007 los nervios estaban a flor de piel. Los asistentes convinieron en que la cuenta atrás en la crisis energética, el pico petrolero (peack oil), ha comenzado ya.

2010: Bilderberg expuesto

En junio de 2010 el Club Bilderberg se reunió por segunda vez en España, en el Hotel Dolce de Sitges, Barcelona. La reunión giró, de nuevo, en torno a la crisis financiera, la posible guerra contra Irán y la difícil situación que vivían Grecia, Portugal Italia y España. El presidente del gobierno español, Zapatero, asistió para tranquilizar a los inversores internacionales ante el vencimiento de grandes cantidades de deuda española. Cientos de activistas se desplazaron a Sitges, acamparon en las inmediaciones del Hotel y se manifestaron durante los 4 días que duró la cumbre para llamar la atención sobre las actividades conspirativas de este lobby de la élite globalista. Reclamaron transparencia. Y lograron que la reunión de Bilderberg no pasara desapercibida. Muchos medios de comunicación se hicieron amplio eco de la noticia, no solo en España sino en todo el mundo. Durante los 4 días que duró el cónclave de los sumos sacerdotes del capitalismo, el investigador norteamericano Jim Tucker, el escritor Daniel Estulin y yo concedimos, en conjunto, un total de 400 entrevistas a la prensa nacional e internacional. La repercusión mediática fue enorme. Por primera vez en la historia el mundo conoció la existencia de este lobby plutocrático.

2011: Auditoría a la FED

En 2011 se conoció el resultado de la auditoría realizada por la Oficina Gubernamental de Rendición de la FED, la primera que se practica a dicha institución desde que fuera creada en 1913. Los resultados son pasmosos. Nos lo cuenta Alai Amlatina en un artículo titulado «EE.UU: Una estafa de 16 billones de dólares»: «en un plazo de poco más de dos años y medio, entre el 1º de Diciembre del 2007 y el 21 de Julio de 2010, la FED otorgó préstamos secretos a grandes corporaciones y empresas del sector financiero por valor de 16 billones de dólares, una cifra mayor que el PIB de los Estados Unidos que en el año 2010 fue de 14.5 billones de dólares y más elevada que la suma de los presupuestos del gobierno federal durante los últimos cuatro años».
La auditoría reveló también que «659 millones de dólares fueron abonados a algunas de las instituciones financieras beneficiadas arbitrariamente por este programa para que administrasen el multimillonario rescate de bancos y corporaciones dispuesto como mecanismo de 'salida' de la nueva crisis general del capitalismo. De ese gigantesco total, unos 3 billones fueron destinados a socorrer a grandes empresas y entidades financieras en Europa y Asia. El resto fue orientado al rescate de corporaciones estadounidenses, encabezadas por el Citibank, el Morgan Stanley, Merrill Lynch y el Bank of America, entre las más importantes. Todo esto mientras la crisis profundizaba hasta niveles desconocidos la desigualdad económica dentro de la población estadounidense a la vez que hundía a crecientes sectores sociales en la pobreza y la vulnerabilidad social».

Fines del 2011: Redes Corporativas Globales

A finales de 2011 se dio a conocer el análisis más completo jamás realizado en torno a las redes corporativas globales. Las conclusiones indican que existe una «súper entidad» compuesta de un reducido número de empresas estrechamente vinculadas —tanto que pueden considerarse una unidad— que controla prácticamente todo el pastel político-financiero del planeta.
El estudio, realizado por los investigadores suizos Stefania Vitali, James B. Glattfelder y Stefano Battiston, sugiere que nuestra tendencia a desestimar la teoría conspiratoria, de lo que podemos llamar «corporatocracia», se basa en nuestra inhabilidad de comprender los alcances de esta red de pertenencia corporativa global, la cual había demostrado ser demasiado compleja para análisis previos.
Los resultados muestran que 737 compañías controlan 80% de la red corporativa transnacional y que solo 147 —lo que los investigadores llaman una «súper-entidad»— controlan más del 40% de esta red global. La lista de las primeras 50 compañías del ranking de control global incluye a Barclays, Axa, Capital Group Compnies, JP Morgan Chase, UBS, Merrill Lynch, Deutche Bank, Gold Sachs, Morgan Stanley, Babk of América, ING, BNP Paribas, etc. Es decir, las multinacionales de Bilderberg.

Acuerdo comercial Rockefeller-Rothschild

El 30 de mayo de 2012 se hace público un acuerdo comercial entre Rockefeller y Rothschild, asociados para sacar partido a la crisis. Dos de las más legendarias dinastías del mundo de los negocios de Europa y EE.UU. formarán una alianza estratégica después de que RIT Capital Partners, el vehículo inversor de Jacob Rothschild, alcanzara un acuerdo para adquirir una participación del 37% de Rockefeller Financial Services, según informa 'Financial Times'.
Con este acuerdo David Rockefeller, de 96 años, y Jacob Rothschild, de 76, cruzarán de nuevo sus intereses tras una relación que se extiende a lo largo de los siglos. La alianza suscrita comenzó a forjarse dos años atrás cuando en una reunión entre los dos patriarcas, Rockefeller presentó a Rothschild al consejero delegado de su firma en EE.UU., Reuben Jeffery. Un año después, en una nueva reunión en Londres, Jeffery daría luz verde a la entrada de Rothschild en el grupo Rockefeller, con 34.000 millones de dólares en activos bajo su gestión y controlado mayoritariamente por esta familia, tiene sus raíces en 1882, cuando John D. Rockefeller fundó una de las primeras 'family offices' con el fin de invertir su fortuna. Desde entonces, la entidad ha actuado como proveedor de servicios de gestión de patrimonio a otras familias, fundaciones e instituciones. La alianza de la entidad con RIT, que cuenta con una participación minoritaria de Jacob Rothschild, concentrará su actividad en el establecimiento de fondos de inversión y la búsqueda de oportunidades conjuntas de adquisiciones.

Falsos Salvadores

Resulta curioso observar la paradoja de lo que ha ocurrido en el último siglo. Los mismos que han provocado la pobreza, las guerras y la destrucción ambiental con la globalización económica, sus aventuras neo-coloniales y sus industrias contaminantes, han ayudado a crear instituciones supranacionales con el pretexto de que pueden contribuir a solucionar los problemas generados por ellos. Y ahora aprovechan el caos para incrementar su poder privado. Se postulan a sí mismos como salvadores, como los únicos capaces de gestionar la sociedad en medio de ese caos. Y despojan del poder a los ciudadanos y sus representantes públicos en las instituciones políticas. Cabe pensar que todo responde a un plan maquiavélico para perpetrar un golpe de Estado mundial. Detrás de una cosa así sólo puede estar la élite globalista: los banqueros internacionales y las corporaciones multinacionales. Ellos tienen las armas, el oro y el dinero, nosotros estamos indefensos. ¿Llegará a consolidarse el Nuevo Orden Mundial?

El Futuro I: Irán y el peligro de una Guerra Nuclear

Las continuas amenazas de Estados Unidos e Israel contra Irán, si se materializan, podrían precipitar los acontecimientos. Irán, la antigua Persia, que a pesar de ser un país musulmán no es un país árabe, suministra a China el 20% del petróleo que consume este país y, a través del Mar Caspio, tiene fronteras comunes con Rusia y otros países controlados por Rusia. La presencia estadounidense en Irán no sería, de ninguna manera, tolerada por China y Rusia. Tampoco sería del agrado de la India.
Además, los expertos saben que la ocupación de Irán sólo puede iniciarse a partir de un ataque aéreo masivo con bombas nucleares, un escenario demasiado peligroso para la estabilidad de todos los países de la zona, incluyendo la India, que teme la capacidad nuclear de su vecino Pakistán, un país por cierto muy inestable, ahora coaligado con la élite globalista en contra de la voluntad, casi unánime, de su población. ¿Quién se atrevería a iniciar una guerra nuclear? Acordémonos de la famosa cita de Albert Einstein: «no sé cómo será la III Guerra Mundial, pero la IV será con piedras y lanzas».
La supremacía nuclear de la élite no sería un impedimento demasiado grande para los BRIC, en cuya órbita se situarían varias potencias nucleares: Rusia, China, India, Corea del Norte, tal vez Pakistán y ahora también Irán. Un conflicto entre los plutócratas y el BRIC haría saltar por los aires a la ONU y otras muchas instituciones internacionales en menos de 24 horas. Una guerra nuclear en Irán podría ser el desencadenante.

El Futuro II: ¿Regresa la Guerra Fría?

Pero puede haber otros, como la instalación del escudo anti-misiles en Polonia, a lo que los rusos se han opuesto rotundamente. ¿Regresa la guerra fría?
En efecto, una ola de frío siberiano parece haber congelado de nuevo las relaciones EE.UU.-Rusia en la era Putin. Con motivo del asesinato de Alexander Litvinenko, un ex miembro del servicio secreto ruso (FSB), el patriarca de los neoconservadores norteamericanos Richard Pipes declaró: «Rusia se ha convertido en un país más peligroso que Osama Bin Laden». Y añadió: «hace falta elaborar una táctica de disuasión para Rusia, especialmente en materia económica, similar a la que se utilizó contra la URSS, y prevenir que vuelva a ser una superpotencia».
Franz J. T. Lee, en «El cuento ruso, otra cortina» dice: «los que pensaron que con la disolución de la Unión Soviética en 1991 se acabó para siempre la Guerra Fría, se equivocaron. El mito persiste y nutre permanentemente el cerebro de los halcones neoconservadores que no están dispuestos a aceptar el surgimiento de una Rusia nueva cuyo potencial energético la convertiría, según los últimos cálculos, en la primera potencia de Europa para 2050. Esta posibilidad no estaba en los planes de los estrategas norteamericanos, quienes desde la época del asesor de Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, estaban preparándose para la disolución de Rusia en tres países independientes».

El Futuro III: El Consenso de Pekín y la Desglobalización

El BRIC es una amenaza real para la élite, y no sólo por el poderío militar de Rusia, también les preocupa China. Joshua Cooper Ramo, antes editor de la revista Time y actualmente director de la oficina de John L. Thorton, publicó en la primavera del 2004 el polémico libro «El Consenso de Pekín». Antes de comentar su contenido, debo aclarar que su autor es sólo el pupilo de Thorton, otro hombre clave en la conspiración mundial de los globalistas. Thorton, además de consejero de Goldman Sachs (principal Banco estadounidense de inversiones del mundo), y ex director de INTEL y de Ford Motor, es miembro del omnipotente Club de Bilderberg, domina la Escuela de Administración de Yale y, junto con el multimillonario George Soros, operó el efecto dragón para aniquilar a los países orientales, provocando «la crisis asiática».
Tanto Cooper Ramo como Thorton son fervientes defensores del Nuevo Orden Mundial y de la globalización financiera neo-feudal que controla la Reserva Federal y la City de Londres, y que promueve el unilateralismo bélico de los neoconservadores straussianos del Partido Republicano, aliados de Israel.
Por su parte, Norton Ramo, es miembro del CFR, y del Instituto Aspen, otro laboratorio de ideas al servicio de los plutócratas y de Davos. Su obra versa sobre la emergencia del enésimo «Consenso» del Nuevo Orden Mundial, cuyo centro de gravedad se habría desplazado a Pekín tras las exequias del Consenso de Washington. Se publica cuando ya se sabía que la élite globalista no es capaz de controlar los yacimientos de petróleo de Irak y anuncia el advenimiento del nuevo orden multipolar, en el que descuella el BRIC como nuevo competidor del G-8.
Ramo habla del «colapso» del Consenso de Washington, que redactó por «empatía con los banqueros» el economista del Banco Mundial, John Williamson como «guía perfecta para hacer una economía atractiva a los capitales foráneos» y que «no tenía nada que ver con mejorar directamente las condiciones de vida de los pueblos». Ramo contrasta el fabuloso crecimiento económico de India y China, quienes ignoraron las recetas neoliberales del Consenso de Washington, con quienes las aplicaron en forma suicida, como Indonesia y Argentina.
Como contrapunto al fallido Consenso de Washington, el Consenso de Pekín epitomiza una «nueva actitud en política, el desarrollo y el balance global del poder», y subsume el multilateralismo, así como la aplicación del «poder asimétrico» con el fin de «limitar la acción política y militar de EE.UU. en Asia». Los «países en vías de desarrollo» tendrían «mayor esperanza» con China, quien proveería un «paradigma más equitativo de desarrollo» a naciones como Malasia o Corea del Sur, que ya están implementando el Consenso de Pekín con éxito notable.
Tras el fracaso del Consenso de Washington es posible que tengamos que empezar a hablar de un proceso de «desglobalización» si van a existir varios consensos regionales: la Unión Europea, el bloque TLC (EE.UU.-Canadá-México), el MERCOSUR (países de América del Sur) y el BRIC, cada uno con su propia legislación, moneda, etc.
Alfredo Jalife-Rahme ha publicado un libro titulado «Hacia la desglobalización» (Ed. Jorale). El 16 de junio de 2007 pudimos leer, en el diario británico The Daily Telegraph, una declaración que parece suscribir la tesis central de éste libro: «de hecho, nos encontraríamos al borde de un retorno a la norma histórica del regionalismo económico global, con todo el conflicto que conlleva».

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