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Amorah

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Amorah Quan Yin.

Amorah Quan Yin, o simplemente Amorah, es una canalizadora norteamericana nacida el 30 de Noviembre de 1950, y fallecida el 13 de Junio del 2013. Canalizó a diversos seres, especialmente de un grupo que se hizo llamar Emisarios Pleyadianos de Luz, y particularmente de Ra de las Pléyades, quien se identificó como «portavoz de las Tribus Arcangélicas Pleyadianas de la Luz».

En 1998 fundó el Templo del Delfín Estelar, organización sin fines de lucro, que incluye la Escuela de Misterios de Trabajos de Luz Pleyadianos.

Escribió 5 libros y grabó 5 álbumes musicales, además de cientos de CDs con sus canalizaciones. Sus libros son:

  • «Manual de Ejercicios Pleyadianos: El Despertar de tu KA Divino» (1996).
  • «Manual de Ejercicios Tántricos Pleyadianos: El Despertar de tu BA Divino».
  • «Perspectivas Pleyadianas sobre la Evolución Humana».
  • «Afinidad: Recuperar el Flujo Divino de la Creación».
  • «El Amor Uno es la Puerta de Apertura».

De estos libros, los 4 primeros fueron publicados, y el quinto estaría por publicarse.

Cronología Básica

En su versión de la Historia Cósmica y Terrestre, Amorah aportó algunas fechas de sucesos, que podemos ordenar cronológicamente:

  • Hace 300.000 años los Luciferinos invaden Orión, toman allí el acceso al Portal Galáctico, y usan éste para realizar un Salto Espaciotemporal, que los lleve al lugar más idóneo para ellos.
  • Hace 250.000 años comienza una Era Glacial en la Tierra.
  • Hace 150.000 años termina la Era Glacial. A fin de prepararse para la siguiente espiral evolutiva, la Galaxia entra en un período de limpieza de Pautas Kármicas. En la Tierra, se celebra una reunión de la Conciencia Colectiva, incluyendo Sirianos, Pleyadianos, Andromedanos, Guías Etéricos y Reinos Dévicos.
  • Hace 40.000 años, se produce un despertar simultáneo de más de mil humanos terrestres procedentes de varias culturas. Estos mil deciden establecer la Orden de la Gran Luz Blanca, conocida más tarde como la Orden de los Grandes Hermanos Blancos.
  • Hace 26.000 años, se produce un proceso de alteración de Polos y Cambios Terrestres. El Continente de MU pierde la mayor parte de su masa y población. La población mundial, hasta entonces de 2.000 millones de personas, queda reducida a 1.5 millones. Al iniciarse un nuevo Ciclo Terrestre-Solar-Pleyadiano, se establecen nuevas Órdenes y Escuelas de Misterios, como base de una nueva civilización.
  • Hace 20.800 años, un gran terremoto destruye la mayor parte de los Templos de MU, y la mitad de la masa de tierra de la Atlántida. Toth reencarna y se convierte en Líder Espiritual de la Atlántida. Lucifer y sus Guerreros Liranos llegan a la Tierra a través de una brecha espaciotemporal, y comienzan a adoctrinar a los Atlantes, manipulándolos con promesas de poder, tecnología e influencia.
  • Hace 10.400 años, una intensa transmisión subterránea luciferina de ondas de sonido, crea una explosión sónica bajo la superficie de la Atlántida, seguida de una reacción en cadena en generadores de energía subterráneos, causando terremotos como nunca antes y después han ocurrido en la Tierra. Al cabo de dos meses, el último vestigio de la Atlántida se hunde en el mar.
  • Hace 5.000 años, los Liranos empiezan a encarnar como Guerreros Terrestres, con el fin de destruir los Enclaves de Luz en la Tierra.
  • El año 10 AEC, el Cristo y los Emisarios Pleyadianos se aparecen en Sitios Sagrados de todo el mundo recogiendo a los 144.000 que vendrán con el Cristo. Éstos ascienden en el momento, o fallecen poco después, para reencarnar junto a Jesús.
  • El año 7 AEC, un brillante Stellium anuncia el nacimiento de Jesús El Cristo. En este período empiezan a encarnar también los 144.000.
  • Unos 150 años después de la muerte de Jesús, las religiones ortodoxas y la censura comienzan a destruir su verdadero mensaje.
  • Con la Convergencia Armónica de 1987, llega el momento de despertar la Misión de los 144.000.
  • A fines del 2012 finaliza una serie de ciclos, como el Terrestre-Solar-Pleyadiano de 26.000 años, la Órbita Solar-Galáctica de 230 millones de años, y la órbita aún mayor de la Galaxia en torno al Sol Central del Grupo Galáctico Local.
  • A principios del 2013 comienza la Era de la Luz.
  • Al cumplirse mil años de la Era de la Luz, la Humanidad se convertirá en una Raza de Seres Crísticos, y la Tierra asumirá oficialmente el papel de sede de las Ciudades de Luz y Escuelas de Misterios de otros Planetas 3D.

Historia de la Atlántida I: Los Inicios

A continuación presentamos un extracto de una canalización de Ra de las Pléyades, referente a la historia de la Atlántida, y contenida en el primer libro de Amorah:

Tras la destrucción producida por la alteración de los polos y los cambios terrestres al final del último ciclo de 26.000 años, quedaron entonces menos de un 1.5 millones de humanos en el planeta. Pueden parecer muchos, pero si tenéis en cuenta que se extendían por todo el planeta y que antes de ese momento, la población terrestre se acercaba a 2.000 millones de personas, el número de humanos supervivientes era pequeño.
Ya existía entonces la conciencia colectiva superior, aunque no se encontraba tan desarrollada en aquel tiempo, y ésta conciencia pidió que se establecieran escuelas mistéricas en el seno de cada grupo cultural del planeta. Todos en la Tierra tendrían la misma oportunidad de aprender y crecer. A medida que renacían en la Tierra las almas jóvenes cuyos cuerpos habían muerto en los cambios terrestres y la población volvía a crecer, las prácticas y enseñanzas espirituales se consolidaron y las maneras de vivir se llenaron con la evolución y el despertar espirituales. Incluso hoy existen grupos indios americanos y mayas cuyo historial de prácticas espirituales se remonta aproximadamente a 25.000 años. No es casualidad.
Los maestros pleyadianos, los de Sirio y los de Andrómeda tomaron cuerpo físico, contribuyendo así a organizar varias civilizaciones, tales como las de Machu Picchu, Egipto e incluso la Atlántida. Lemuria había perdido la mayor parte de su masa terrestre y su población, pero los templos y enseñanzas de iniciación se mantuvieron a salvo en los territorios que quedaron en Hawai y el monte Shasta, en California.
En cada lugar se fundaron escuelas mistéricas, aunque la información y las prácticas eran a menudo coincidentes. La orden de Melchizedek y los Templos de Alorah se establecieron en la Atlántida. Aunque el uso de cristales, extendido en épocas anteriores, se había perdido, resurgió para la sanación y las comunicaciones multidimensionales. Thoth llevó la iniciación y conciencia solares a Egipto, junto con avanzadas técnicas espirituales como la teleportación, la telequinesia y el viaje a través de las dimensiones y más allá del tiempo y del espacio.
Durante este período se construyó la Gran Pirámide con el propósito de recibir y transmitir códigos e iniciaciones solares para la gente de Egipto y el planeta entero. En todas las culturas se impartió la técnica de los sueños sagrados, evolucionando hacia prácticas chamánicas, sanación mediante el sueño y otros modos de viajar y comunicarse a través de las dimensiones.
Los pleyadianos y los seres de Sirio y Andrómeda, que enseñaban y contribuían en el establecimiento de las escuelas mistéricas, viajaban a menudo de una dimensión a otra. Muchos de ellos se especializaron en la materialización y desmaterialización de su cuerpo de luz, actuando de intermediarios de los seres terrestres, las civilizaciones subterráneas y la multitud de naves de luz situadas alrededor del planeta en aquel tiempo. Mientras las almas jóvenes y menos evolucionadas empezaban a reencarnarse hace alrededor de 25.000 años, los maestros de dimensiones superiores continuaron su relación con los humanos durante otros 250 años a fin de colaborar en la transición hacia civilizaciones de muchos niveles de evolución del alma y orígenes galácticos diferentes.
Algunos humanos apenas habían evolucionado, muy poco más allá del comportamiento instintivo y de supervivencia. Su próximo paso evolutivo era nacer de progenitores más evolucionados, contraer nupcias con seres más evolucionados y, de este modo, extender su nivel de conciencia. Muchos pleyadianos aceptaron la misión de ser guías permanentes de estas almas jóvenes en las primeras fases de esta mezcla; algunos pleyadianos incluso adoptaron vidas humanas apareándose con humanos a fin de despejar las pautas genéticas y despertar el deseo urgente de evolución espiritual. A veces este proceso se denomina «siembra estelar».
Todo se hacía en respuesta a peticiones o acuerdos con la conciencia colectiva superior de los moradores de la Tierra. Los seres terrestres pidieron fundar sus propias escuelas mistéricas y de iniciación supradimensional tras su propia evolución, iluminación y permanencia en las dimensiones superiores que rodean la Tierra a fin de ayudar a los humanos. Los Grandes Hermanos Blancos existían ya desde hace casi 15.000 años, cuando se produjo un despertar simultáneo en grupo de más de mil humanos procedentes de varias culturas terrestres. Estos mil decidieron por unanimidad establecerse como Grandes Hermanos Blancos, una orden que entonces se llamaba De la Gran Luz Blanca, a fin de establecer las bases de la iluminación y trascendencia espirituales sobre la Tierra.
Algunos miembros de esta orden bodhisattva decidieron someterse a reencarnaciones periódicas en calidad de Maestros Ascendidos. Nacían físicamente de progenitores espirituales y solían recibir una nueva iluminación a los 21 años. En ese punto recordaban sus vidas pasadas, su ascensión y su propósito espiritual.
Estos bodhisattvas reencarnados eran maestros excelentes y poderosos debido al hecho de que sentían con la gente de la Tierra una afinidad más natural que aquellos que no habían sido nunca humanos. Había veces en que estos maestros ascendidos nacían —y aún nacen hoy— dentro de familias compuestas por almas jóvenes con varios grados de daño genético y pautas kármicas. Estos bodhisattvas aceptaron la responsabilidad de transformar, transmutar y trascender las energías inferiores a fin de crear «mapas» etéricos y de conciencia que otros pudieran seguir; han sido y son los adelantados evolutivos.
Las jerarquías aceptaron ampliar la orden de la Gran Luz Blanca para incluir en ella a humanos iluminados y ascendidos para desempeñar estos papeles: el Oficio del Cristo; Buda; la Orden de Merlín; puestos de Diosa como los de la Santa Madre ocupado ahora por Quan Yin y la Madre María; kachinas, maestros y guías locales. Antes del comienzo del ciclo actual de 26.000 años, los oficios supradimensionales, los guías, maestros y líderes espirituales planetarios habían sido sobre todo Seres de Luz de las Pléyades, Sirio y Andrómeda. Ahora la población desarrollaba un número suficiente de sus propios seres iluminados y ascendidos para establecer sus propios guías y escuelas mistéricas.
Al comienzo de este ciclo de 26.000 años también se pidió que, excepto en momentos cíclicos y evolutivos cruciales, la guía y las enseñanzas superiores vinieran de aquellos iluminados que se hubieran encarnado alguna vez en cuerpos humanos. La población de la Tierra debía evolucionar hasta el punto de ser capaz de comunicarse por su cuenta con las dimensiones superiores y los sistemas solares. Fue entonces cuando aparecieron las enseñanzas Ka.
Cada persona necesitaba comprender el modo de alcanzar las distintas metas espirituales para así llegar a constituir una raza de maestros en la Tierra. En sus enseñanzas los pleyadianos les hablaron de su Yo Superior, del Ka a través del cual podrían establecer contacto permanente con el Yo Superior, las dimensiones superiores y los sistemas solares. Mediante una vida recta, la evolución, la meditación, la oración y el dominio de la conciencia, podían lograr el alineamiento con su Yo Superior.
Mediante el despertar del Ka Divino, podían fusionar el Yo Superior con el cuerpo físico, personificando así su presencia de Maestro Divino o Yo de Cristo. Habría un período que precedía a la iluminación plena durante el cual se completaba su transmutación genética como resultado del fluir de la energía Ka a través de los canales Ka y los circuitos menores para penetrar en su cuerpo astral y en el sistema nervioso, el sistema glandular y el sistema de meridianos eléctricos del cuerpo físico, tales como los utilizados en acupuntura y Shiatsu.
Durante los siguientes 5.200 años, varios miles de personas iniciadas en los Templos Ka de Egipto y de la Atlántida recibieron la iluminación y muchos de ellos alcanzaron el nivel siguiente, la conciencia de Cristo. Algunos decidieron permanecer en la Tierra, viviendo más de 2.000 años en el mismo cuerpo a través del mantenimiento de los Canales Ka y las prácticas espirituales. Ese mismo período de 5.200 años también alumbró otros caminos hacia la iluminación que resultaron efectivos para los humanos más evolucionados del planeta que estuvieran dispuestos a emprenderlos.
Al final de esos 5.200 años se produjo un gran terremoto que destruyó la mayor parte de los templos de Lemuria y la mitad de la masa de tierra de la Atlántida. Aquellos miembros de la raza lemuria que se quedaron en la Tierra decidieron establecerse de nuevo en una cultura subterránea bajo el monte Shasta. Unos pocos lemurios se integraron en tribus indias americanas, hawaianas y tibetanas, convirtiéndose posteriormente en mayas, incas y budistas.
Estos antiguos seres de Lemuria ejercieron de líderes y maestros espirituales dentro de aquellas culturas. Los atlantes supervivientes contaban aún con número suficiente para continuar su cultura. En calidad de conciencia de grupo pidieron la reencarnación del ser cuyo nombre terrestre era Thoth para restablecer entre su gente las antiguas enseñanzas que habían perdido a causa de los terremotos. Thoth, que era miembro Ra de las Tribus Arcangélicas Pleyadianas, respondió a sus peticiones generando un cuerpo físico. Se convirtió en líder espiritual de la Atlántida.

Historia de la Atlántida II: Los Hermanos Oscuros

Poco después de la llegada de Thoth a la Atlántida se produjo una gran brecha dentro del continuo espacio-temporal de la atmósfera terrestre durante el cual llegó a la Tierra un grupo de seres que venían de invadir Orión desde el sistema de Lira. Era Lucifer quien los guiaba, haciendo posible la creación de la brecha y la penetración posterior. Lo consiguieron mediante unas transmisiones intensas de alta frecuencia desde el exterior del anillo solar [Sistema Solar] hasta la atmósfera terrestre, seguidas del paso inmediato de una nave a través de la brecha así creada.
Los seres de Orion o liranos, con la ayuda de Lucifer, dominaban la técnica del viaje que prescindía del tiempo y el espacio, mediante el cual podían proyectarse a través de la brecha transcurridos pocos segundos a partir de su creación sin que nada pudiera detenerlos. El momento de su contacto con la Tierra era inevitable debido a las conexiones kármicas entre los liranos, Lucifer y algunos humanos de la Tierra. Tal como lo tenían previsto, aterrizaron en la Atlántida, porque era el lugar que mejor serviría a su propósito. Comenzaron inmediatamente a adoctrinar a los atlantes con su conocimiento y tecnología «superiores».
Los atlantes se enorgullecían de ser en ese momento la raza más evolucionada de la Tierra y siempre buscaban extender su dominio a nuevas áreas. Los liranos los manipularon prometiéndoles poder, tecnología e influencia ilimitados y demostrándoles la «superioridad» lirana a través de la tecnología, el control psíquico y la inteligencia. Prometieron transmitir esa capacidad a los atlantes si acogían en su seno a los liranos y les permitían integrarse en su cultura. Muchos atlantes desconfiaron de los liranos desde el principio y percibieron la trampa espiritual que se les tendía. Otros, más crédulos y hambrientos de poder y supremacía, acogieron abiertamente a los liranos.
Durante los 10.000 años siguientes, la Atlántida quedó dividida en dos grupos de población distintos: uno, que incluía a los liranos y destacaba tecnológicamente, y aquel que conservó la pureza y dedicación espirituales. Los Templos de Melchizedek sufrieron la proliferación y la influencia de los invasores controladores y manipuladores. Se formó un grupo llamado los Túnicas Grises, después llamado los Túnicas Negras. Se centraron en el desarrollo del poder psíquico y la magia negra. Algunos sacerdotes de Melchizedek conservaron la pureza, pero no fue así para la mayoría.
En aquel tiempo existían en la Atlántida los Templos de Alorah, que albergaban órdenes de sacerdotisas de la Diosa, cuyas enseñanzas venían de la novena dimensión a través de un orden jerárquico llamado el Consejo de los Nueve. Estas enseñanzas escaparon a la subversión de los liranos y Lucifer. Las sacerdotisas, desafiantes, desaconsejaron abiertamente toda relación con los Hermanos Oscuros, como también se los denominaba. En principio, los atlantes que deseaban practicar las artes de la magia y la alquimia recibían primero una formación espiritual para que aprendieran el uso recto de los poderes.
Sin embargo, el protocolo espiritual acabó diluyéndose y se extendió el estudio del poder psíquico y la magia negra. Lucifer siempre permanecía invisible, aunque constituía una importante influencia subconsciente. Controlaba a los Hermanos Oscuros de Lira y era capaz de poseer el cuerpo de Hermanos Oscuros en cualquier momento para comunicarse con ellos o con otros atlantes a través de ellos. Lucifer utilizaba a menudo este medio de llegar a la gente. Su propósito era minar la confianza de los atlantes en las fuerzas de la luz que gobernaban el planeta y el anillo solar; en último término, esperaba hacerse con el control en calidad de Ser Supremo de la Tierra.
Lucifer y los Hermanos Oscuros se introdujeron en la conciencia de muchos varones terrestres, vulnerables al control psíquico debido a su propio deseo oculto de control y dominación, en especial sobre las mujeres. Se creó un plano astral subterráneo, así como una serie de moradas y terrenos ceremoniales subterráneos donde la conciencia colectiva inferior de los Hermanos Oscuros estableció su territorio, enviando ondas de energía y mensajes subliminales que, atravesando la Tierra, llegaban al mundo de superficie. Esta conciencia colectiva era, y aún es, lo que llamáis «Satán».
Fue creada mediante la fusión de conciencias inferiores de los Hermanos Oscuros. Esta fuerza satánica tiene la capacidad de operar como si fuera una gran entidad única. Cuanto más crecía esta conciencia colectiva y mayores eran la supremacía y el control que imponían sobre la Diosa, la Tierra, vuestro anillo solar y la Divinidad, más poder tenía esta fuerza oscura para generar su propio crecimiento continuo. La polarización de la oscuridad y la luz se hizo rápidamente más intensa en la Tierra al recibir la mente subconsciente de los humanos el bombardeo de imágenes y pensamientos negativos de desconfianza en Dios y en el Plan Divino, la inferioridad de las mujeres y la superioridad del ámbito mental sobre los ámbitos emocional y espiritual.
Tecnología y magia negra crecieron hasta alcanzar proporciones jamás vistas sobre la Tierra. Los templos de Luz fueron cada vez más el lugar de las mujeres, mientras que los templos de Oscuridad fueron cada vez más el lugar de los varones. Naturalmente, esta división no era absoluta, pero era cierta en términos generales. Hacia el fin de la era Atlante —10.000 años tras la llegada de Lucifer y los liranos— el caos y el miedo corrían libres por esa civilización. La competencia por el control y la supremacía era la actitud general en la Atlántida, e incluso en el seno de los Templos de Alorah prevalecían el miedo y el secreto.

Historia de la Atlántida III: La Destrucción

Antes del fin de la Atlántida se dio aviso a los jefes de las órdenes y templos que aún poseían la Luz, aconsejándoles dispersar sus enseñanzas por el globo. Pasaría mucho tiempo antes de que la totalidad del conocimiento superior pudiera concentrarse en un solo lugar debido a la influencia satánica sobre las mentes de la Tierra. Abandonaron la Atlántida pequeños grupos de personas formadas en todas las áreas del desarrollo espiritual. Se llevaron consigo muchos cristales que contenían información procedente de los Anales Akáshicos, canalizada y programada en ellos por el Consejo de la Verdad.
Uno de los cristales que se llevaron a Grecia las grandes sacerdotisas de los templos de Alorah fue tallado con la forma del cráneo de Thoth, ser que había dejado la Atlántida hacía casi 9.000 años. El cráneo de cristal quedó enterrado bajo el templo del Oráculo de Delfos —fundado por este grupo de sacerdotisas— y sirvió para proteger el templo de los mensajes subliminales oscuros y las ondas de energía procedentes de puntos situados bajo la superficie de la Tierra. Ya que este templo no podía recibir contaminación psíquica, los Hermanos Oscuros, bajo el nombre de «Guerreros de Zeus», acabaron encerrando y matando a las sacerdotisas, reclamando el templo para el patriarca de sus dioses.
Otros grupos se llevaron cristales y enseñanzas a América Central, Europa Occidental, el Himalaya, el Sur de África, Asia Oriental, Australia, Sudamérica y Egipto. (Las tribus indígenas del norte de América se encontraban entonces en una fase evolutiva singular y la infiltración de los atlantes era inadecuada). El grupo más numeroso, compuesto de hombres y mujeres, marchó a Egipto siguiendo las instrucciones del Consejo de los Nueve. Todos los grupos contaban con personas intensamente dedicadas a preservar la verdad divina que es Luz y pasaron el resto de su vida estableciendo templos y enseñanzas iniciáticas en las distintas regiones. El hecho de que el mayor asentamiento tuviera lugar en Egipto se debió principalmente a la existencia de la Gran Pirámide; siempre había contenido, y aún contiene hoy día, las vibraciones de la verdad divina y el código evolutivo solar.
Se construyeron después muchas pirámides en Egipto, así como en otros lugares. Debían ser construidas sobre grandes cristales que contenían Anales Akáshicos, colocados en varias formas geométricas que retendrían la luz e impedirían la entrada de vibraciones de densidad inferior. Los liranos y sus esclavos habían construido varias pirámides en la Atlántida con el propósito de distorsionar y controlar los códigos del Sol. Pero todas ellas se hundieron bajo el Océano Atlántico o estallaron cuando la Atlántida quedó destruida.
La destrucción final de la Atlántida fue causada principalmente por una transmisión subterránea de ondas de sonido tan intenso que creó una explosión sónica bajo la superficie terrestre.
Su intención era deshacer las pautas de frecuencia superior de luz de los templos sagrados que aún permanecían de pie e inundar estos templos con las energías de la magia negra y el control satánico de los Hermanos Oscuros. En lugar de ello, la explosión sónica fue tan poderosa que rebotó hacia su propia fuente, reverberando en los centros de energía nuclear y cristalina que alimentaban el generador de sonido. Esto provocó una gran explosión, seguida de una reacción en cadena en otros generadores subterráneos de energía que acabó causando terremotos como nunca habían ocurrido en la Tierra (y que desde entonces no han vuelto a ocurrir).
Muchas de las pirámides estallaron literalmente en pedazos, mientras que otras permanecieron intactas. Los grandes cambios terrestres continuaron durante dos meses más, hasta que el último trozo de la Atlántida acabó descansando en el fondo del mar.
Para entonces, aquellos que se habían marchado con el fin de restablecer el orden espiritual en otros puntos, estaban fuera de peligro y consiguieron alcanzar su destino. Unos pocos grupos de los que intentaron la marcha no estaban lo bastante lejos y fueron barridos por olas gigantescas provocadas por las explosiones. Esta destrucción final de la Atlántida tuvo lugar hace unos 10.400 años.

Después de la Atlántida

Lucifer reunió a los liranos en los planos astrales y comenzó a planear su próximo paso. Los liranos decidieron permanecer en los planos astrales dentro de la atmósfera terrestre y en los ámbitos satánicos subterráneos para aumentar su influencia sobre la mente subconsciente de los terrestres. Como resultado, las guerras tribales y los conflictos territoriales comenzaron a darse cada vez más a menudo en vuestro planeta.
Muchos pueblos indígenas, entre ellos indios americanos, africanos, europeos y de América Central y del Sur se dividieron en tribus que en el pasado formaron parte de una extensa hermandad. Las luchas por la Tierra, las disputas sobre los derechos del agua y los minerales, las diferencias espirituales y una desconfianza inexplicable se convirtieron en razones para el movimiento de segregación. En otras zonas la llegada de los atlantes espirituales acercó más a las personas, y la evolución de estas culturas se aceleró.
Los mensajes subliminales de la supremacía del patriarcado se introducían cada vez más en el ámbito subconsciente, pero algunos grupos fueron capaces, con la ayuda de los atlantes o de sus propios líderes espirituales evolucionados, de resistir las presiones y mentiras presentadas por las formas de pensamiento psíquicas negativas. Se crearon estructuras como la de Stonehenge y ruedas medicinales para detener las energías astrales negativas y crear espacios seguros en los que poder celebrar ceremonias y otras reuniones.
Durante casi 5.000 años prosperaron los templos de la Diosa en muchas de las nuevas tierras atlantes. Los templos de varones y mujeres ofrecían y guardaban por igual las enseñanzas sagradas de Melchizedek, Thoth y Alorah; también extendían sus enseñanzas a la inclusión de los arquetipos divinos y prácticas espirituales locales. Las enseñanzas sobre los papeles masculino y femenino, la iniciación espiritual, los templos Ka y las prácticas de sanación y evolución espirituales crecieron en Egipto, Grecia y partes de América Central y del Sur. No todas las tribus en otros lugares quedaron afectadas por la polución astral; algunas permanecieron puras y humildes. Pero una polarización de la luz y la oscuridad iba creciendo.
Hace unos 5.000 años, los liranos y sus compañeros, convertidos en Hermanos Oscuros, empezaron a reencarnarse en varios puntos del mundo. Su objetivo principal era introducirse en las áreas ocupadas por las culturas más avanzadas espiritualmente y provocar guerra y destrucción contra ellas. Aunque este hecho tuvo lugar poco a poco, el planeta sufrió muchas alteraciones en las fuerzas que lo gobernaban. Se sucedieron ciclos de luz y oscuridad en Egipto, Grecia, Europa y América Central.
Los Hermanos Oscuros mataron, destruyeron, violaron y establecieron su mando; después, las fuerzas de Luz se rebelaban y los derrocaban. Este ciclo se sucedió repetidamente.
La Tierra en conjunto siempre se ha mantenido alineada con la Luz, el Ser Supremo —también llamado espíritu del Ser Uno— y el Consejo Superior de los Doce. Sin embargo, la población terrestre ha sufrido muchos cambios con respecto al equilibrio de poder. Es curioso señalar que la mayoría de la población terrestre siempre ha creído en el amor y la bondad, pero han sido débiles e ineficaces contra la intimidación por parte de fuerzas gubernamentales y religiosas que operan buscando el control. La población terrestre en su mayor parte se ha sentido incapaz, durante mucho tiempo, de influir sobre las clases dominantes; ésta es la paradoja terrestre más grande.
Una razón para el miedo y la impotencia es el control astral que Lucifer, los liranos y los Nibiruanos o Anunnaki ejercen sobre la cuarta y quinta dimensiones.

Amorah en el Antiguo Egipto

En su primer libro, Amorah también relata algunos recuerdos de vidas anteriores:

Los pleyadianos me han dicho que el conocimiento y las prácticas de sanación del Ka Divino, que son parte fundamental de los Ejercicios Pleyadianos de Luz eran los elementos claves de las prácticas de sanación en los templos de la antigua Lemuria, la Atlántida y Egipto. En una ocasión me ocurrió que mientras estaba hablando por teléfono con una mujer sobre el Intensivo de Ejercicios Pleyadianos de Luz que imparto, tuve una visión de nosotras dos en compañía de otras mujeres de pie, vestidas con túnicas blancas como si se tratase de sacerdotisas, formando un círculo en un templo egipcio. Algunas lloraban, pero todas estaban muy tristes. Acabábamos de enterarnos de que los soldados venían de camino para destruir los templos y llevarnos prisioneras. Las jerarquías espirituales y políticas habían perdido la batalla, y los templos de Set, una oscura orden religiosa basada en el miedo, iba a reemplazar a los sagrados templos de luz.
En grupo decidimos quemar todas las pertenencias del templo y tomar veneno —un dulce suicidio nos pareció mejor destino que la violación, la violencia y la opresión que suponía la otra opción—. Dije a las mujeres: «Cuando termine el ciclo de oscuridad, retornaremos y volveremos a despertar el recuerdo de las enseñanzas del templo». Una de las más jóvenes dijo entre sollozos: «Pero ¿cómo es posible? Todo lo que amamos y por lo que hemos trabajado tanto se perderá». Yo le contesté: «Querida, si lo soñé una vez y lo hice llegar a nuestra gente, lo haré de nuevo cuando llegue el momento».
En varias vidas anteriores a ésta había sido una sacerdotisa con el don de soñar. Había trabajado multidimensionalmente a través de sueños lúcidos realizando sanaciones y enseñanzas espirituales a la vez que difundía por los templos las enseñanzas de los Emisarios Pleyadianos de Luz. En los templos egipcios que estaban a punto de ser destruidos, yo había empezado una nueva vía de sanación. Básicamente eran los Ejercicios Pleyadianos de Luz que ahora han vuelto a mi vida. He guardado mi promesa. Debido a la posición de la Tierra en su ciclo evolutivo, los Emisarios Pleyadianos de Luz me han dicho: «Ahora es el momento de recordar este trabajo».

Amorah entre los Mayas

En una ocasión, cuando me encontraba bajo hipnosis, recordé una vida pasada maya en el año 10 a. de C. en la que había una gran reunión de todas las tribus para celebrar la finalización de la pirámide más grande jamás construida por su cultura en ese tiempo. Se trataba de una estructura muy alta que contaba con una abertura en la cámara superior así como un pasaje de entrada en la base. Lo asombroso de esta pirámide era que estaba construida con un tipo de roca granítica blanca con grandes vetas de oro - tanto oro que parecía mármol cruzado por grandes franjas relucientes.
Al empezar la ceremonia de celebración maya se abrió en el aire un portal transparente de escaleras cristalinas justo sobre la pirámide. Salió un grupo de arcángeles pleyadianos a elogiar el logro estructural y a comunicar a todos su verdadera finalidad. El templo en sí era un portal hacia dimensiones superiores y una cámara de ascensión.
Estábamos todos rebosantes de alegría al ver a nuestros queridos amigos pleyadianos, nuestros maestros espirituales y guardianes de nuestro pueblo durante tanto tiempo. Así que, cuando los pleyadianos nos mandaron subir a la pirámide, lo hicimos sin dudarlo. Cuando entramos todos vi una rampa que subía en espiral hacia el interior de una abertura en forma de ventana cerca del vértice. Poco después el brillo del sol cruzó la abertura iluminando el interior de la pirámide, que brillaba así con luz dorada. Los rayos del sol iluminaban la rampa, sobre la que se encendió de un color rojo escarlata la figura trémula del Quetzalcóatl etérico, la deidad con forma de serpiente emplumada.
En el vientre apareció el rostro del Cristo, que decía: «Ahora me conoceréis».
Los arcángeles pleyadianos nos explicaron que el Cristo nacería dentro de unos pocos años y que sabríamos la fecha exacta mediante la aparición de una gran estrella en el cielo. Explicaron su papel en la Tierra como representantes del Cristo cósmico colectivo, mencionando después a los 144.000 «elegidos» de entre ese colectivo, lo cual constituía el número mínimo de aquellos cuya conciencia despertaría tras conocerle en vida. A fin de preparar la vibración de la Tierra para el nacimiento del Cristo, muchos de los 144.000 que estaban en la Tierra en ese momento tendrían que morir concientemente o ascender. Esto tendría que empezar a ocurrir desde aquel mismo día y continuar hasta su nacimiento.
En ese momento muchos de nosotros empezamos a levitar. Cada vez más ligeros, ascendimos, desapareciendo literalmente de la tercera dimensión. Mientras el Cristo decía: «Me voy a preparar un lugar para vosotros», desapareció a través de la abertura de la cámara superior, todavía en el vientre de la sagrada serpiente emplumada.
Los que ascendimos en ese momento le seguimos por la abertura uniéndonos a él en el interior del vientre de Quetzalcóatl.
La siguiente escena tuvo lugar en los salones de la Ciudad de Luz pentadimensional donde se reunieron los 144.000 y el Cristo. Cada uno con el aspecto de nuestra próxima reencarnación.
Nos encontrábamos preparándonos para ella repasando y planeando los hechos futuros. Nos dijeron que se produjo una aparición parecida de arcángeles pleyadianos y del Cristo en lugares de poder de todo el mundo: Machu Picchu, Glastonbury, Hawai, Grecia, Egipto, África y el Tíbet. Los «elegidos» de entre todas estas culturas habían sido reunidos antes de volver a nacer en nuestra vida con el Cristo.

Amorah con Jesús

En mi primera sesión de sanación de vidas pasadas con un regresionista, muy a pesar mío me encontré en un prado al pie de una montaña junto con otros miles, mientras Jesús pronunciaba un sermón. Le había dicho al señor Brown, el terapeuta: «Estoy aquí para sanar mis vidas pasadas y poder seguir con ésta. Pero no trate de convencerme con ningún rollo religioso porque soy atea. Sólo quiero que estas experiencias de vidas pasadas dejen ya de invadir mi vida».
A menudo me he preguntado cómo respondería a un cliente que llegase a la primera sesión con una actitud tan arrogante y poco espiritual. Es de esperar que tuviese la paciencia y la tolerancia que el señor Brown tuvo conmigo cuando sólo replicó: «Está bien», y empezó la sesión.
En mi experiencia de regresión del «sermón de la montaña», cuando hablaba Jesús, apareció de repente una nave espacial gigante hecha de luz azul estelar, a la derecha y por encima del bosque. Luego apareció otra nave espacial y otra —hasta que fueron seis las naves que iban y venían—. A mi alrededor, todo el mundo se tiró al suelo cubriéndose la cabeza y gimiendo. Pero yo permanecí de pie con las manos sobre la cabeza en éxtasis, repitiendo en silencio: «Mi casa, mi casa», derramando lágrimas de gozo.
Mientras tiraba de mi vestido, mi marido gritaba: «Samantha, agáchate». Permanecí paralizada, sin poder moverme, hasta que sentí un empuje magnético en el tercer ojo y me encontré cara a cara frente a Jesucristo. Por mi tercer ojo atravesaba el rayo de luz más intenso que haya visto jamás, seguido de una riada de luz y energía en mis células. Rompí a llorar con lágrimas de gozo y despertar espiritual. Había experimentado un despertar celular, una iluminación, y mi alma tuvo recuerdo de sí misma, todo a la vez.
La escena se repitió de principio a fin, completa con todas las sensaciones y el conocimiento y luego terminó. Inmediatamente volví a verme como pura conciencia en forma de bola azul de luz cayendo a través del espacio hacia la Tierra desde una gran estrella azul. Éste fue el principio de mi despertar espiritual en esta vida. En aquel momento no tenía puntos de referencia en cuanto al significado de una iluminación. No había oído nunca nada sobre la conexión entre las naves espaciales y los fenómenos espirituales o religiosos. Ni siquiera había oído hablar de auras o supra-almas o shaktiput - todo lo que había experimentado de forma tan real durante la regresión.
Tras la sesión abrí los ojos y vi una luz verde clara alrededor del cuerpo del señor Brown. Se lo hice notar: «Señor Brown, qué verde es su aura hoy. ¿Qué significa un aura verde? Es más, ¿qué es un aura?». Mirándome con suspicacia me contestó: «Obviamente, sabes lo que es el aura; te acabas de referir a la mía». Le aseguré que las palabras habían salido de mi boca pero que no tenía un conocimiento consciente de lo que decía. Estaba viendo las auras por primera vez en mi vida, pero no entendía lo que eran. El señor Brown me dio una definición muy básica del aura: me dijo que era el campo de energía de una persona alrededor de su cuerpo.
Esto ocurrió muchos años antes de que yo entendiera la conexión entre Cristo, Sirio, la iluminación y las naves espaciales de luz. Me enteré de que los Seres de Luz extraterrestres que me enseñaban y me sanaban mientras dormía eran de las Pléyades y que su misión era colaborar en la segunda venida colectiva de Cristo: cuando la mayoría de los que estamos aquí en la Tierra seamos auténticos Seres Crísticos. También me enteré de que las naves espaciales de Sirio aparecían como naves de luz azul y que las enseñanzas de Cristo para esta galaxia se originaron en Sirio donde se guardan y desde donde se lanzan hacia la Tierra.

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